Las heridas primarias, o heridas del alma, son las que marcan la infancia y y dificultan ser uno mismo en la edad adulta, ya que suelen convertirse en patrones que se repiten a lo largo de los años de desarrollo.
Todo ser humano las padece en diversos grados de profundidad. Es necesario un enfoque valiente y frontal, aunque amoroso y sensible, a la hora de mirarlas de frente y trascenderlas definitivamente.
Juntos atravesaremos lo que el psicólogo Carl Gustav Jung denominó "Tu sombra". Esa parte de ti de la que huyes, que no asumes, que escondes de los demás y de ti mismo, y que en última instancia te limita, te reduce y te impide la evolución hacia el Ser que eres en realidad.